“EL CAMINO DE MAYO ES LA VICTORIA”
Desde la llegada del Partido Nacional al poder, Honduras ha vivido un claro retroceso en materia de derechos laborales. Lo que antes fueron conquistas históricas hoy se diluye en medio de despidos masivos, persecución política en los centros de trabajo y un sistemático incumplimiento de las garantías laborales.

La estabilidad del trabajador ha sido sustituida por la incertidumbre. En el sector salud, los despidos arbitrarios y la falta de condiciones dignas afectan no solo al personal, sino también al pueblo que depende de estos servicios. A esto se suman desalojos y malos tratos que evidencian una preocupante pérdida de humanidad en las relaciones laborales.
El golpe más duro ha sido la imposición del llamado “empleo por hora”, una figura que en la práctica despoja a los trabajadores de derechos conquistados tras décadas de lucha. Este modelo representa un retroceso directo a condiciones anteriores a la histórica huelga de 1954, borrando de un plumazo los avances logrados por la clase obrera hondureña.
Como lo advirtió el escritor Ramón Amaya Amador: “El camino de mayo es la victoria”. Hoy, esa frase no es solo memoria, es advertencia. Los derechos no se heredan: se defienden o se pierden.
Honduras atraviesa una mala racha, sí. Pero no es casual ni pasajera. Es el resultado de decisiones que han debilitado al trabajador y favorecido la precariedad. Callar ante esto no es opción. Porque cuando el trabajo pierde sus derechos, se pierde también la dignidad de todo un país.

